Monasterio e Iglesia de Ermelo

Patrimonio Religioso

Lugar de culto, Ermelo atrae a muchos peregrinos que rinden homenaje a San Benito. Para llegar allí, debe bajar una pequeña pendiente, entre callejuelas estrechas y casas rurales, hasta llegar a orillas del río Lima. Por el camino verá enormes campos de naranjos. Esto se debe a que las naranjas dulces de Ermelo fueron introducidas por los monjes de la orden cisterciense. Pero esa no ha sido la única herencia que dejaron aquí esos sabios monjes. El Monasterio de Santa María de Ermelo se erigió según el modelo cisterciense, pero duró poco tiempo en esa condición. En total estado de abandono, acabó siendo secularizado en 1560 y pasó a ser una iglesia románica. De los vestigios del claustro solo queda un grupo de arcos de medio punto. La nave lateral del lado sur se ha eliminado, pero aún se puede observar un bellísimo arco triunfal imperfecto, que se reconoce fácilmente desde el exterior. Actualmente, la parroquia adquiere una dimensión peculiar el día de la romería anual en julio, pero el resto de días es un retiro de paz y tranquilidad. El silencio solo es interrumpido por la corriente del río Lima y por los sonidos de la gente que trabaja y protege las tierras agrícolas. Al dar una vuelta alrededor de la iglesia, dirija la mirada al río imparable que fluye por las terrazas de viñedos y huertos, y despídase de Ermelo. Pero no para siempre... quien visita el Monasterio de Ermelo solo se despide «hasta la próxima».
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Arcos de Valdevez (Viana do Castelo)

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